Victoria

Victoria

Portada del disco “Los cielos cabizbajos” de Lagartija Nik

Déjame decirte:

La Victoria es el triunfo de la sinrazón (lo digo así, de entrada, para que sepas por donde respiro).

La Victoria es la razón del más fuerte, la más primaria de las razones, la más troglodita, la más primate. Así de simple es la razón del vencedor, así de contundente.

La Victoria es, a la postre, el poder de matar.

La Victoria es, a ratos, clemente (La clemencia como privilegio. La clemencia como inversión).

La Victoria gusta del Boletín Oficial y de los calendarios.

La Victoria cubre su primaria desnudez con palabras nobles, redondas, imponentes, estratosféricas.

La Victoria alquila poetas, los alimenta.

La Victoria ama los himnos, los desfiles, las canciones.

La Victoria es emocionante, presumida, impúdica, pornográfica.

La Victoria es mentirosa (lo digo antes de que se me olvide).

La Victoria es la guerra que no cesa. Es el ajuste de cuentas. Es la cárcel, los fusilamientos, las fosas comunes, el destierro… Es el hambre y es la humillación del vencido. La Victoria es inmisericorde.

La Victoria es oscura y muy profunda, inacabable.

La Victoria es el olvido.

¡Ay de los vencidos!, dicen que exclamó el galo Breno al rendir la ciudad de Roma.

Puedes creerme, no he querido molestarte.

2 pensamientos en “Victoria

  1. Muy reflexivo el post. Y cada una de las definiciones (por cierto algunas bellisimas) guardan profundos significados detrás. Desde el punto de vista bélico, la victoria encierra el oscuro significado de lo que va dejando detrás: una estela de violencia y muertes.Desde la vida misma, las victorias o el exito (a pesar de ser tan perseguidos ) no acarrean de por si la felicidad, que es algo mucho más profundo y que tiene que ver con sentirse vencedor a otros niveles más personales y quizá, menos representativos.

    Besos, Álvaro.

    • El post está escrito desde la perspectiva de la resolución de conflictos, en donde nos empeñamos en establecer y señalar enemigos para intentar imponernos sobre ellos y salir victoriosos. Y, por supuesto, la guerra como máxima expresión del despropósito, la mayor de las tropelías (esa victoria que nunca acaba…).
      En cuanto a las victorias personales, estoy de acuerdo contigo; que poco poso dejan, que rápido desaparece su sabor.
      Un beso Mukali

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