La huella y la pisada

Esta es mi cuarta novela. Se titula “La huella y la pisada” y es la crónica de un viaje hacia el pasado. Todo comienza con la vuelta de Pablo -un hombre de mediana edad, cínico y descreído- al pueblo que abandonó con trece años para irse a vivir con sus padres a Madrid. Él no lo sabe, pero allí le aguarda, agazapada, la sombra de dos traiciones: la que cometió su bisabuelo contra un amigo durante la guerra civil española y esa otra que, años después, perpetraría su propio padre al dar la espalda al patrimonio familiar para establecerse en la ciudad.

La novela habla, entonces, del pasado. De ese pasado familiar que nos señala y encasilla: es la huella de una culpa heredada, es la voz de los muertos que nos interpelan, es los silencios y las miradas esquivas que nos salen al paso. Y habla también de ese otro pasado íntimo que nos habita: se trata del niño que fuimos y seguimos siendo, es ese pequeño gran tirano que sigue nuestros pasos y nos señala el camino.

Los montañeros sabemos que las huellas que encontramos en la nieve facilitan nuestra ascensión. Pero también sabemos que esas mismas huellas condicionan la ruta a seguir. ¿Nos gusta la ruta? ¿Nos gustaría trazar una propia? Posiblemente podamos hacerlo. Y aunque será más emocionante, también resultará más trabajoso… En cualquier caso, decidamos lo que decidamos, somos responsables de nuestras pisadas -para no “romper” la huella que encontramos tallada en la nieve, para trazar una nueva ruta que resulte adecuada-. Dejar una buena huella a nuestra espalda: esa es la cuestión (que diría el otro).
Y ahora, después de este “interludio montañero”, volvamos a la novela.

En la novela hay lugar para la culpa y la piedad, para la soberbia y la generosidad. Y también para el amor. Además, encontraremos paisaje a raudales (por sus páginas se despliega el maestrazgo turolense, con sus montes y ríos, y sopla el aire y corretean los animales, y podremos sentir el calor, el frío, la lluvia y el viento en nuestro rostro). Y hay una casa que ha cobijado a varias generaciones de hidalgos rurales, la misma que vio nacer a Pablo. Esa casa es, en gran medida, el epicentro de la novela, el vórtice de un pasado que se alza en historias que entran, salen y reaparecen dialogando con los hechos que Pablo irá protagonizando a lo largo del mes de julio de 2017.

«Sucede que Pablo ha hecho sonar la trompeta y ahora el vendaval de sus antepasados sopla en su cabeza. ¿Acaso no nos ves?, ruge el vendaval de sus antepasados: venimos a habitarte, venimos a vivir tu vida contigo, a ser de nuevo en ti».

Puedes hacerte con un ejemplar a través de la página de la editorial “Punto Rojo Libros“.

Ojala te guste.

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