Si vieramos con los ojos (2010)

Si vieramos con los ojosCorre el año 1891. Mientras se lleva a cabo las obras de construcción del trazado del ferrocarril hullero de la Robla entre Balmaseda y Espinosa de los Monteros, en la cercana montaña pasiega del norte de Burgos la vida transcurre siguiendo su peculiar y tradicional forma de existencia.

La novela pone en relación estos dos mundos geográficamente próximos y, sin embargo, tan diferentes entre sí –el uno, con su tiempo rectilíneo y su trasiego de planes, hierros, tierras y sudores; el otro, con su ritmo circular de las mudas, las vacas, los prados y las cabañas–. La historia arranca con la llegada de un ingeniero inglés y su familia para trabajar en el ferrocarril y se va entrelazando con la vida en la montaña pasiega.

 

Dice que los vio surgir, sombras de entre las sombras, a la orilla del camino y que le parecieron supervivientes de un naufragio en pleno mar de Bering (las montañas serían entonces enormes olas coronadas de espuma blanca). Afirma que los recuerda inmóviles y erguidos, sosteniendo la postura frente a la intemperie. Sostiene que ese recuerdo le ha servido para sujetar la realidad a ras de tierra: que somos lo que hacemos, solamente eso.

Dice que los vio surgir a la orilla del camino. Dice que, desde entonces, no deja de buscarlos. En sus cabañas. En las geometrías de sus prados. Al pie de los barrancos. Bajo las bravas montañas.

Puedes acceder a “Si vieramos con los ojos” aquí

3 pensamientos en “Si vieramos con los ojos (2010)

  1. Querido Álvaro:
    He concluido la lectura de “Si nos viéramos con los ojos” y he disfrutado como… una niña, así sin más. A través de las entradas de tu blog ya anticipaba esa impresionante capacidad para retratar la simbiosis hombre-naturaleza —con su belleza y su crudeza— pero me quedaba corta: he podido sentir el miedo de Adam, el vértigo de Moisés, la soledad de Mary… y sobre todos ellos, la presencia ubicua e impresionante de la montaña. No me ha resultado fácil leer el libro en formato eBook : demasiados sentimientos, demasiado que pensar. La pantalla está bien para leer una entrad de blog, pero no te permite acariciar las hojas, sentir el sonido que producen al pasarlas, y una novela como esta necesita de esa banda sonora. Así que me he dirigido a la omnipresente Amazon y he encargado “Constantín”, pero esta vez en papel, para leerte como te mereces. ¡Felicidades, compañero!

  2. Es que es así Carmen, es como si nos viéramos con los ojos… (no sabes la de veces que yo mismo me he confundido y le he cambiado el título; así de desastre soy) ¿Qué decirte? Me siento un poco abrumado. Lo cierto es que me resultó mucho más difícil a mí escribir el libro que leerlo a las personas que lo han hecho (sea en ebook o en papel, soy consciente de que es difícil; demasiados sentimientos, demasiadas cosas por decir, etc.). Un fuerte abrazo, compañera.

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